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Comportamiento canino:
REFORZAMIENTO DEL VÍNCULO
ALIMENTARIO
("Incluso el
ganado de carne alimentado en mano sufre menos de los traumas relacionados
con el contacto forzado con los humanos que los alimentados con la
lactancia normal y luego con la libre". Dra. Temple
Grandin)

ANTECEDENTES
Constituye, seguramente, el procedimiento más natural
de establecer una conexión positiva entre el hombre y el perro y de
modificar a nuestro favor competencias y jerarquías, además es muy fácil
de implantar. Está basado en la utilización de una de las más fuertes
necesidades primarias de todas las relacionadas con la supervivencia de
cualquier animal, tal como es la de alimentarse, y en aprovechar la
dependencia hacia la madre que tienen los cachorros durante la lactancia y
en el período inmediatamente siguiente, prolongándola durante la vida
entera del perro, pero cambiando a un sujeto de distinta especie: el
hombre. Cuando digo alimentario me refiero tanto a la comida sólida como a
la líquida, a la necesidad de comer, pero también a la de beber, ya que la
sed es con mucho más urgente de satisfacer que el apetito.
Convenientemente utilizado jerarquiza al hombre, con respecto al perro,
como a un componente superior a la manada y, esto es muy importante, en un
plano distinto. Conseguiremos que nos vean como a alguien no competitivo,
aunque no obstante, el perro es, y siempre seguirá siendo, un animal
jerárquico. Durante toda su vida va a tratar de demostrárnoslo, lo que
pasa es que, si la jerarquía está bien establecida a nuestro favor, lo
hará con un lenguaje tan sutil que nos pasará desapercibido. No se puede
llegar a eliminar la jerarquía, lo que se puede llegar a hacer es
modificarla, es decir, llegar a ser dominantes sobre el animal en un plano
de no discusión.
El vínculo alimentario es una de las relaciones
más mencionadas en todos los capítulos que se refieren a la conducta
canina, pero nadie ha desarrollado una metodología apropiada para
reforzarlo. Simplemente se menciona como si se tratara estrictamente de
dar de comer al animal y... basta. No es así. Se manifiesta desde el
cachorro hacia la madre por razones obvias: el padre no posee la capacidad
de producir leche y, por lo tanto, de alimentar. Esta subordinación para
alimentarse, crea una relación de dominancia que se establece sin
necesidad de ningún tipo de agresión ni violencia, es un tipo de
dominancia de tipo matriarcal.
Por otra parte los perros domésticos conservan
durante toda su vida una serie de particularidades físicas y mentales
propias de la edad infantil, lo que establece una de las características
que más los diferencian de los cánidos salvajes. Nosotros vamos a fomentar
esta capacidad de neotización a favor de una mejor convivencia,
prolongando la dependencia del animal lactante, estableciendo un nexo con
la de la alimentación sólida y utilizándola para reforzar nuestra
preeminencia al sustituir a la madre y a todos los mecanismos de obtención
de comida que el perro practicaría de adulto y en libertad, como
proveedores que vamos a ser durante toda su vida. Esto último es muy
importante. Si el perro viviera en libertad tendría que obtener la comida
por si mismo. Esto comprendería: primero, obviamente, tener necesidad de
comer: segundo, ver, oír, oler o intuir a la posible presa: alertar a sus
compañeros de manada y elegir a la víctima más débil: perseguir, rodear,
conducir, acorralar y, por último: hacer presa y matar. Después, como es
lógico, satisfará su apetito, aceptando o estableciendo su turno según sea
su puesto en la escala jerárquica.
Esto implica: • Tener necesidad (apetito) •
Utilizar una serie de tropismos y reflejos innatos, más el aprendizaje
previo necesario para urdir y coordinar una conducta compleja y que le han
impartido sus padres y resto de la manada, indispensable para satisfacer
su necesidad • Satisfacer su hambre • Previo a comer, e incluso para
vivir y cazar en grupo, ha tenido que evitar o luchar para establecer su
jerarquía dentro del grupo
Nosotros sustituimos todos estos pasos dándole la
comida directamente. También vamos a impedir que se establezca
una
jerarquía a la hora de comer, la más crítica para expresar ésta conducta,
junto al momento del apareamiento. En la sustitución y aprovechamiento de
estos instintos, tropismos, reflejos, conductas y necesidades se basa
nuestro procedimiento. Es una manera intensiva de socializar y de
igualar, que no emplea, ni produce, ningún tipo de traumatismo, ni físico
ni psíquico, y que no interfiere con ningún otro tipo de manipulación, ni
socialización, ni imprinting, más bien es complementario. Crea la base
para que el carácter del perro se desarrolle de una manera sana y
equilibrada, pues es previo, o simultáneo, a cualquier otro tipo de
maniobra. Debe continuarse durante la vida entera del animal, por lo menos
a nivel de mantenimiento.
El perro utiliza sus sentidos para relacionarse
socialmente, para ello recurre al olfato, al oído, a la vista, al tacto, a
las sensaciones térmicas..., ahora nos centraremos en el apetito y la sed.
Conforme un animal está más alto en la escala evolutiva, es menos propenso
a las impregnaciones, en cambio aumenta su capacidad para socializarse o,
en éste caso, para dejarse acondicionar socialmente, esta socialización no
tiene que ser necesariamente con un único sujeto o especie, sino que puede
forjarse con varios al tiempo o sucesivamente. Tenemos que conseguir
trabajar para hacernos líderes a la manera de una madre adoptiva y con un
carácter heterocrónico que nazca y muera con el animal. Con respecto al
hombre, tenemos que conseguir que el perro sea siempre un cachorro
dependiente.
Las agresiones hacia humanos aparecen,
generalmente, en contextos competitivos: por quitar la comida, o algún
juguete o posesión al perro, por molestarle mientras come o descansa, por
quitarlo de su rincón favorito, por celos, por castigarlo física o
mentalmente, por someterlo a una gran presión o establecer un duelo de
miradas con él. En el común de las razas se presenta entre el primero y el
segundo año de vida y, principalmente, en machos.
La hora de la comida es, repito, el momento donde
más, y más violentamente, se ponen de relieve las jerarquías, junto con el
momento de las conductas sexuales. Si conseguimos que los animales nos
vean siempre como a su proveedor, y nunca como a un competidor, y acepten
a los otros perros como a compañeros de comida, habremos conseguido
eliminar el principal motivo de fricción. Por eso es elemental empezar lo
más pronto posible, aunque hemos podido experimentar con pleno éxito con
perros adultos.
Al acostumbrar a comer y beber juntos y sin roces
a varios perros, se consigue forzar su socialización. Ésta socialización
está controlada por el dueño, que actúa como moderador. Éste trato de
perro con perro dulcifica sus relaciones, pues se educa para evitar las
agresiones clásicas jerárquicas en uno de los momentos de mayor tensión:
durante la alimentación. Evitado lo máximo, es muy improbable que se
produzca lo mínimo.
OBJETIVOS
Prolongar la relación de subordinación que existe
durante la época de lactancia hacia el proveedor del alimento, la madre,
extendiéndola durante toda la vida del animal, sustituyendo a la madre por
un nuevo sujeto: el hombre y, si se efectúa correctamente, a toda la
especie humana. El perro aprenderá a convivir con las personas sin
necesidad de recurrir a sometimientos ni adiestramientos, los hombres no
serán considerados Alfas, sino una especie de Alfa materno, por fuera y
por encima de las consideraciones de competencia y, en consecuencia:
Súper-Alfas. No hacemos más que prolongar una característica de
neotización, como tantas otras, que permanecen en el perro doméstico
durante toda su vida.
En concreto: el Vínculo Alimentario constituye el
instrumento por medio del cual mantenemos la relación que normalmente
existe durante un pequeño período de tiempo entre madre e hijo, por otra
que dura toda la vida de éste. El objetivo es sustituir a la madre por el
ser humano y conseguir que éste vínculo, que normalmente es efímero,
persista durante toda la vida del manipulado. El sujeto puede ser un solo
individuo, una familia o, por extensión, toda la especie humana. Depende
de cómo realicemos las maniobras.
A mi modo de ver expongo las dos situaciones de
jerarquización hombre-perro que se dan normalmente, siendo para mí la
primera la normal y deseable y, la segunda, una conducta
indeseable:
1.- El perro puede ver, efectivamente, un
Súper-Alfa o, en este caso, un dominante de tipo matriarcal, en el género
humano, pero no súper en el sentido solamente de superior, sino también de
diferente. Es la conducta ideal a buscar entre dos o varios seres de
especies tan distintas y con relaciones tan peculiares. Es una conducta
totalmente deseable y correcta. En ella no se da ningún roce jerárquico,
pues los protagonistas se relacionan por medio de una dominancia de tipo
no agresivo.
2.- Algunos perros, con carácter que debería ser
excepcional, imaginan al ser o, a los seres humanos, como a alguien de su
especie, lo que se identifica con la visión de los naturalistas
románticos. Es una conducta anómala y enfermiza, aunque por desgracia
demasiado corriente, que genera una serie de problemas que pueden llegar
incluso a la agresión por parte del perro hacia el ser humano al entrar
éste en su esfera de dominancia y en la lucha por el liderato, son casos
de una dominancia que puede llegar a ser agresiva. Todos los perros que
nos hacen padecer su dominancia agresiva pertenecen a este segundo
grupo.
Por explicarme más claramente extrapolo el tema a
la especie humana y con un par de ejemplos que hay que tomar simplemente
como lo que son: ejemplos:
1.- Nos situamos en una sociedad humana con sus
clases sociales bien establecidas, en la cual, como es natural, se dan los
clásicos movimientos de ajuste. Esta sociedad es "creyente" de alguna
religión, monoteísta o politeísta, da lo mismo. En esa sociedad humana se
corresponderían ese Dios o esos dioses con los Súper-Alfas en la sociedad
canina y su estatus no entraría en conflicto. El hombre, o los hombres, y
volviendo a los perros, serán percibidos como el Dios, o los dioses por
los perros, bajo el punto de vista de los animales del primer grupo. Es
decir: en un plano distinto, superior y no competitivo.
2.- En otras sociedades, como en la antigua Roma
y en muchas otras, se podía deificar al dirigente máximo. Esto no impedía
que en un momento dado, y si este gobernante no cumplía las expectativas,
o si se quería cambiar de líder, se recurriera al asesinato de este
dios-hombre. Tenemos muchos ejemplos de esto en la
historia.
Éste es el segundo caso: el hombre considerado por el
perro como un Alfa, es decir como alguien de su manada y, por lo tanto,
como dominante o como objeto de dominio, mediante la lucha
jerárquica. Objetivos con el hombre: El principal consiste en conseguir
que el perro considere al hombre como un Súper-Alfa, o un matriarca,
fuera, por consiguiente, de las competencias por el poder y eliminar todas
las fricciones que puedan surgir en la lucha por la
jerarquización.
Objetivos con los perros: El objetivo secundario
es crear una sociedad canina sin fricciones de subordinación ni
preeminencia entre congéneres.

QUIÉN, CUÁNDO Y CÓMO
Contemplamos dos etapas muy definidas:
1.- Desde el comienzo de la alimentación sólida,
aproximadamente al mes de edad, hasta la entrega del cachorro al
propietario. Es muy importante, pues, que el criador comience a sustituir
a la madre en el momento de cambiar a la alimentación sólida. • Esta
etapa es responsabilidad exclusiva del criador • El plazo más
importante es el comprendido desde la sexta hasta la decimosegunda semana
de vida. En éste período de tiempo parece ser el ideal para una correcta
socialización • Es tan importante para mejorar la relación entre los
hermanos de camada, como para preparar la futura relación con otros
perros, como, también, con las personas, aunque por motivos
diferentes • El manipulador mete la mano en el recipiente donde comen
los cachorros, les da la comida con su mano y, muy importante: está atento
para calmar a los más agresivos, siempre con suavidad, pero con firmeza,
si fuera necesario cambiando de lugar o levantándolo del suelo y
tranquilizando al más agresivo y, riñéndole si es necesario. ACTUANDO
SIEMPRE COMO ALGUIEN QUE DA, QUE CALMA Y QUE CONTROLA, NUNCA COMO ALGUIEN
QUE COMPITE. La persona, aunque se agache, tiene que estar siempre a una
altura significativamente más alta que los perros • Si la agresividad
se manifiesta hacia la persona, hay que pasar a una maniobra previa que
consiste en suministrarle la comida al perro agresivo con la mano, incluso
no dándole el recipiente si la situación es muy violenta o si el perro es
ya adulto, en ese caso se pasea con el bol cogido en alto dándole con la
mano la comida y procurando no agacharse más que lo indispensable. El paso
siguiente es poner el recipiente en el suelo y seguir facilitándosela con
la mano, procurar poner el recipiente con la comida en un sitio neutro
para el perro, es decir, que no esté cerca del sitio donde duerme, o donde
estaría habituado a comer normalmente. Cuando coma pacíficamente de su
comedero hay que seguir dándosela con la mano dentro del cacharro. Más
tarde se pueden meter gradualmente otros perros que no sean conflictivos.
Tenéis que tener en cuenta que con un cachorro no tendréis ningún problema
de peligro físico para resolver un enfrentamiento. Si es necesario no
tengáis ningún reparo en darle un cachete al perro, siempre es mejor
hacerlo levantándolo simultáneamente del suelo o dándole una buena palmada
en las cuartos traseros de tal manera que lo desequilibréis • Por esta
causa, y por otras que no hacen al caso, conviene entregar el cachorro a
su nuevo propietario después de los dos meses de edad y con instrucciones
muy claras para que siga el tratamiento • Repito que es responsabilidad
del criador aleccionar debidamente al nuevo propietario para que siga
maniobrando con el cachorro, sobre todo si el perro va a tener que
convivir con una familia o con otros perros
2.- La segunda etapa es responsabilidad directa del
dueño. Comienza desde que el animal entra en la nueva casa • Lo ideal
sería que el perro viniera a la nueva casa con la parte de socialización
que le corresponda por su edad, por desgracia esto no es lo normal. Tenéis
que comenzar teniendo en cuenta la actitud inicial del perro hacia
vosotros y su tamaño, por razones obvias de seguridad, sobre todo si el
perro es adulto. No permitáis que el nuevo perro se crea el dueño de la
comida: es el primer paso para que se crea el dueño de la casa • Desde
el primer día hay que comenzar a dar de comer al nuevo perro con la mano.
Fuera de su recipiente y con la mano. Más tarde, y según reaccione, en su
recipiente, pero también con la mano, acariciando y calmando, procurando
no molestar, que nos huela la mano, que nos vea, hablándoles con suavidad,
acariciando sin importunar... sin incomodar nunca... sin que vea un
competidor en nosotros... siempre como proveedor. No tengáis miedo en
volver atrás y empezar otra vez toda la maniobra dándole la comida con la
mano y sin recipiente, retroceder atrás siempre que intuíais algún signo
de agresividad y, por muy pequeño que éste sea • Repito: si hay
agresividad manifiesta hacia la persona, y como el perro es ya más grande
y puede hacer daño, hay que pasar a la maniobra previa que mencionábamos
antes y que consiste en darle la comida al perro agresivo con la mano,
pero quitando el recipiente del suelo y, si es posible, de su vista. Tener
paciencia y hacerlo y repetirlo durante todo el tiempo y todas las veces
que sea necesario • Si el perro se sigue mostrando agresivo, el paso
siguiente es andar con el recipiente en una mano y darle la comida con la
otra mientras paseamos; nunca en un lugar fijo, porque el perro se siente
más seguro y con más sentido de la posesión en su comedero habitual •
Cuando la situación se normalice poner el recipiente en el suelo y seguir
facilitándosela con la mano. Cuando coma pacíficamente de su comedero hay
que seguir dándosela con la mano. No tengáis reparo en volver a las
maniobras anteriores • Hay que evitar totalmente cualquier tipo de roce
y competencia con el perro, todo tiene que transcurrir con entera suavidad
y armonía... sin ningún tipo de pique • En cuanto el perro se haya
hecho a la nueva situación se debe intentar que comparta comida con otro u
otros perros, en caso de que los haya en la casa. Siempre, claro está, que
el perro, o los perros, adultos estén acostumbrados a comer juntos •
Podría darse la posibilidad de que el cachorro intente gruñir o disputar
la comida, hay que calmar inmediatamente, con suavidad, pero con firmeza,
al rebelde, darle un ligero azote en los cuartos traseros que lo
desequilibre; lo suficientemente fuerte para que no se note animado,
reconvenirle. Antes de esto ambos tienen que estar acostumbrados a su
mutua compañía, sobre todo el adulto, por el peligro que puede entrañar
para el cachorro, lo normal es que el cachorro intercale signos de
sumisión mientras come hacia el perro adulto, tales como darle lametones
en la cara... • Si un perro adulto agrede a un cachorro es que no está
bien socializado o que tiene alguna anomalía de conducta. De todas maneras
es el propietario, que lo conoce, el que debe prever como puede reaccionar
el adulto • Si el otro, o los otros perros, son de su misma edad
aproximada, hay que repetir las maniobras tal como se hacía en la primera
etapa, cuando comía con los hermanos • Siempre hay que estar pendiente
de los perros a la hora de comer y hacerlo de una manera personal. Este es
un proceso que se debe seguir toda la vida • Las situaciones críticas,
como la comida o las montas, no deben dejarse nunca en manos de niños sin
acompañamiento de adultos, hay que vigilar tanto o más a los niños como al
perro: el niño podrá ser o no el provocador... pero siempre será el
perjudicado. Recordad: Nunca solos • Si queréis que un niño haga la
maniobra de manipular la comida, debéis llevar su mano, guiarle, y actuar
conjuntamente con él, protegiéndole. Nunca dejarlos solos, los niños son
impredecibles e irresponsables y hay que evitar situaciones que podrían
resultar críticas • Si queréis socializar integralmente al perro probar
también las maniobras con personas desconocidas actuando como sujeto, pero
tenéis que proceder tal como hicisteis con el niño y con extremado tacto,
conduciréis su mano, guiándole, y actuando conjuntamente con él,
protegiéndole. Cuanto más joven sea el perro mejor, si el perro es adulto
tener mucho cuidado • Al principio, y luego de vez en cuando, no hay
que servirle la comida de golpe, hay que darla poco a poco, gradualmente,
e intentando que el perro comprenda que tú eres el proveedor. Se trata de
que él aprenda a esperarla de ti y comprenda de quién viene: que viene de
un dios y... que ese dios eres tú • Esta técnica es indispensable en
perros que estén destinados a ser perros de compañía, sobre todo si tienen
que convivir con niños, enfermos, o personas muy mayores • No impide la
práctica de ninguna función, como la caza, la guarda, el deporte. Éstas
maniobras solamente pretenden fomentar el equilibrio en el perro y
establecer una relación sin competencias con el ser humano y con otros
perros • En determinados perros dominanantes o posesivos, este
tipo de procedimientos deberían ser indispensables • La técnica
moderna, con sus comederos y bebederos automáticos, impide reforzar éste
vínculo por falta de contacto personal
CON EL AGUA
• Aprovechar el momento en que el perro esté
sediento, por ejemplo: después de hacer ejercicio. En este momento le
daréis algo de agua, no toda de golpe, repetir en dosis cortas hasta que
haya satisfecho su sed, pero sin hacerle sufrir en ningún momento • Al
poco tiempo observaréis que el perro, cuando tiene sed, va directamente al
recipiente del agua, que debe estar vacío, y se queda expectante hasta que
se la servís. Aprenderá a pedírosla y ese es un signo muy positivo de que
sabe de donde viene el agua, o la comida. Esta parte es muy importante:
cuando le deis el agua acariciarle, darle la impresión de que le premiáis,
que él se de cuenta de vuestra importancia y de vuestro estatus con
respecto a él • Eso no quiere decir que hagáis padecer al animal hambre
o sed, aprovechar los momentos propicios Si efectuáis estas maniobras
correctamente aumentareis las expectativas de convivencia con vuestro
perro. Por medio de ésta vinculación conseguiréis que el perro se baje del
sofá o de la cama sin rechistar, que no os gruña ni dispute nada... todas
estas otras situaciones proceden de estímulos menores que los relacionados
con necesidades primarias, como la necesidad de comida o bebida Hecho
correctamente podréis eliminar también la competencia entre vuestros
perros. La convivencia entre macho con hembra, o con hembras, o con
cachorros, o de hembras con hembras, o con cachorros, no deben constituir
problema. Una excepción son los machos adultos entre sí. Es aconsejable
separarlos cuando uno de ellos cumpla, o esté a punto de cumplir, siete u
ocho meses. Los machos adultos que viven juntos en el mismo espacio, y más
aún si hay hembras con ellos, inevitablemente tienen que desarrollar
formas jerárquicas, y por ello siempre terminan peleando, por eso deben
separarse: se evitan los daños y fomentar la agresividad.
Amalio
Lasheras
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