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Cómo adiestrar a nuestro perro (Decálogo)
Esta
es la definición que se nos da en el diccionario sobre la palabra
ADIESTRAR:
1.- UN PERRO NO ES UN SER HUMANO. Esto que parece una perogrullada, no
lo es tanto, no podemos tratar a un perro como a un ser humano,
simplemente porque no lo es, (ni falta que le hace) con lo cual debemos
cambiar el “chip” cuando empecemos a adiestrar a nuestro perro.
2.- Nuestro perro debe ver en nosotros a un líder, pero un liderazgo no
se consigue dando golpes al perro, es decir la violencia ante nuestro
animal sólo hará que éste nos vea como un tirano, y la tiranía está mal
vista por los perros.
3.- Un líder es el que le ofrece al animal sus recursos vitales. Seremos
un líder cuando el perro se sienta seguro junto a nosotros, cuando lo
alimentemos, le saquemos a hacer ejercicio, le demos descanso, y mucho
cariño.
4.- No debemos dejar pasar ninguna conducta que sea indeseable, es
decir, si el perro hace pipí en casa cuando ha alcanzado una cierta
edad, debemos reñirle y ponernos serios, pero también debemos sacarlo
más para que haga sus necesidades (¿Se han cuestionado alguna vez lo que
sería que sólo nos permitieran ir al baño cuando a alguien le diese la
gana?).
5.- Una conducta indeseable es aquella que impedirá que nuestro perro
pueda vivir en nuestro entorno.
6.- Usaremos la dualidad premio/castigo. Un premio será una “golosina”
que no perjudique a nuestro animal y que le guste a nuestro perro. Un
castigo será un tono de enfado en la voz, a veces un golpe suave con
algo blando, como un periódico para reforzar el tono.
7.- No permitiremos nunca conductas agresivas en nuestro perro, ni
contra su dueño, ni contra otras personas, ni con otros animales. En
estos casos debemos ser muy severos. A un perro que le permitamos esto,
nos puede dar muchos problemas, incluso legales.
8.- Un perro nunca debe sacar de paseo a su dueño, sino justo al revés.
Es triste ver esos perros pegando tirones de sus dueños, y más cuando
son animales de tallas grandes. Desde pequeños les enseñaremos a que
somos nosotros los que elegimos el camino.
9.- Debemos mantener la ecuanimidad con el animal, nuestro estado de
ánimo no debe ser un factor en la educación, lo que hoy está bien porque
estamos alegres, mañana no debe estar mal porque estemos cabreados.
10.- El perro SIEMPRE debe venir a nuestra llamada, esto es lo primero
que le enseñaremos, si alguna vez no lo conseguimos, no le gritaremos ni
lo castigaremos cuando lo cojamos, pues a la próxima vez que ocurra el
perro no vendrá. En estos casos la indiferencia ante él funciona
perfectamente, si el perro ve que “pasamos” de él vendrá, entonces hay
que premiarlo. El que el perro sienta mediante caricias y una voz dulce,
que nos sentimos orgullosos de él será la mejor enseñanza. Y por último,
lo fundamental, PACIENCIA, que la educación del perro no se nos vaya de
las manos.
José Miguel Sánchez
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veterinario
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